Nuestra forma de crear

Sukus del Valle nace como un proyecto de vida que comienza en el hogar y se desarrolla en estrecho vínculo con su raíz territorial. Desde el Valle de Elqui cultivamos nuestras plantas y creamos cada pieza a mano, integrando oficio, naturaleza y trabajo colaborativo como una misma forma de vivir.

Oficio vivo

Cultivar, moldear y respetar dan forma a un mismo arte

Cultivamos nuestras plantas con dedicación y respetando los tiempos de la tierra. Moldeamos cada maceta a mano, como piezas únicas, inspirados en la tradición alfarera local que adaptamos al presente con respeto y observación. Cada arreglo vivo es trabajado a un ritmo consciente, entendiendo ambos procesos como parte de un mismo arte.

Territorio y comunidad

Vivir en vínculo con el territorio y las personas que lo habitan

Desde el Valle del Elqui, cultivando a partir de la propagación y recolección de semillas, y colaborando con otras emprendedoras locales mediante el intercambio de especies y conocimientos. Esta forma de comunidad fomenta el cuidado colectivo y nos permite crecer de manera cooperativa, construyendo vínculos que van mucho más allá de nuestro oficio.

En equilibrio con el entorno

La conciencia del hacer sustentable

Producimos a escala humana, desde el cultivo hasta la creación de cada pieza, organizando labores de manera consciente y evitando procesos innecesarios. Reutilizamos materiales y cuidamos el uso de los recursos como parte de una misma lógica de trabajo, reduciendo traslados y entendiendo la sustentabilidad no como un discurso, sino como una práctica diaria y coherente con el territorio que habitamos.

En Sukus creamos a partir de una forma de vivir coherente con el entorno que habitamos. Porque cuando el oficio, la naturaleza y el quehacer de la vida diaria se mantienen en equilibrio, ese cuidado se refleja de manera natural en cada pieza.

Ivonne y Daniela
Socias fundadoras Sukus del Valle